Ante todo, no hagas daño
Marsh, H. Ante todo, no hagas daño. Barcelona: Salamandra; 2016. 346 p.
Graduado en Enfermería.
La editorial Salamandra tradujo al español el último libro del eminente neurocirujano británico Henry Marsh (Oxford, 1950), Ante todo, no hagas daño. A través de su obra, el autor ofrece una confesión personal sobre el ejercicio de una de las especialidades médicas más difíciles, delicadas y fascinantes que existen. El resultado de este volumen, que supera las trescientas páginas, ha recogido grandes críticas y elogios por parte de expertos y lectores, y en poco tiempo se ha colocado en la lista de libros más vendidos, y ya ha sido traducido a más de una decena de lenguas.
Henry Marsh, en Ante todo, no hagas daño, ofrece un conjunto de veinticinco reflexiones sobre su larga trayectoria profesional. El autor, paso a paso, va explicando –con una sinceridad que sorprende– diferentes situaciones clínicas que ha vivido como neurocirujano. En el prólogo del libro, cuyo título se inspira en el Juramento Hipocrático, indica muy bien cuál es su objetivo: “La vida de un neurocirujano nunca es aburrida y puede resultar profundamente gratificante, pero se cobra su precio. Es inevitable que uno acabe cometiendo errores, y debe aprender a vivir con las consecuencias, a veces espantosas. Debe aprender a ser objetivo ante lo que ve y, al mismo tiempo, no olvidar que está tratando con personas. Los relatos de este libro versan sobre mis intentos –y ocasionales fracasos– de encontrar el equilibrio que se requiere en la carrera de un cirujano entre el necesario distanciamiento y la compasión, entre la esperanza y el realismo”.
Henry Marsh es, sin duda, un modelo para todos los que tratan a diario con personas vulnerables
Ante todo, no hagas daño es una confesión personal, donde descubrimos la grandeza y, al mismo tiempo, las limitaciones del ejercicio de la medicina; la tensión –a menudo angustiante– entre el éxito y el fracaso. El médico británico expone magistralmente la dificultad que experimenta en la toma de decisiones cuando, por ejemplo, tiene que decidir si es mejor intervenir quirúrgicamente, porque puede salvar la vida de la persona, o no hacerlo porque un resbalón milimétrico puede agravar la situación, o bien, cuando tiene que decidir qué información da al paciente. Él mismo advierte de que con su relato “no pretende minar la confianza de la gente en los neurocirujanos –ni en la profesión médica, ya puestos–, pero confía en que este libro ayude a comprender las dificultades, tan a menudo más de naturaleza humana que técnica, a las que se enfrentan los médicos”. También reflexiona, de una forma muy sensata, sobre la humanización de la relación médico-paciente, y cómo ésta debe basarse en la confianza. Al mismo tiempo, es crítico con las carencias del sistema sanitario público británico, y con la organización burocrática que impera en los hospitales.
Estamos ante un libro que atrae y engancha desde la primera hasta la última página, y no solo porque nos acerca al ámbito poderoso del cerebro humano, sino, sobre todo, porque nos presenta el testimonio de un médico muy preparado técnicamente, y con una enorme sensibilidad ética. En resumen: Henry Marsh es, sin duda, un modelo para todos los que tratan a diario con personas vulnerables.
Para citar este artículo: Ante todo, no hagas daño. Bioètica & debat · 2016;22(77):24