Bio-Ética (Bio-Ethik), 1927

Bio-Ethics
Resumen

En este artículo, Fritz Jahr menciona por primera vez el concepto de bioética y lo vincula con el deber moral de respetar a los animales y las plantas, de la misma forma que tenemos el deber moral de respetar a las personas por el hecho de tener vida, que es el origen del respeto. Extiende el respeto al entorno de la persona.

Abstract

In this article, Fritz Jahr mentions the concept of bioethics for the first time and links it to the moral duty to respect animals and plants, in the same way that we have the moral duty to respect people for having life. , which is the origin of respect. The autor extens this respect to the person's environment.

Publicado
20 | 12 | 2023
Salvador Ribas Ribas

Doctor en Filosofia por la Universidad de Barcelona. Actualmente es Vicepresidente de la International Society for Clinical Bioethics y colaborador como Experto Independiente para la Comisión Europea. Traducción del alemán.

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Una mirada sobre las relaciones éticas de los seres humanos con los animales y las plantes.
[Eine Umschau über die ethischen Beziehungen des Menschen zu Tier und Pflanze]

La distinción entre animal y ser humano [Mensch] predominante en nuestra cultura europea hasta finales del siglo XVIII, ya no se puede sostener. Es espíritu europeo luchó hasta la Revolución Francesa por la unidad en el conocimiento religioso, filosófico y científico. Esta unidad tuvo que ser abandonada ante el aumento de la información

La distinción entre animal y ser humano [Mensch] predominante en nuestra cultura europea hasta finales del siglo XVIII, ya no se puede sostener. Es espíritu europeo luchó hasta la Revolución Francesa por la unidad en el conocimiento religioso, filosófico y científico. Esta unidad tuvo que ser abandonada ante el aumento de la información.

Quedará como un mérito de las ciencias naturales modernas haber realizado un estudio imparcial del mundo [Weltgeschehen]. Hoy no podríamos presentarnos como los buscadores de la verdad si hubiésemos renunciado a los resultados obtenidos con la experimentación aminal, los análisis de sangre, etc. Por otro lado, no podemos negar que precisamente estos triunfos científicos del espíritu humano le han arrebatado al hombre la posición dominante que tenía sobre el mundo. La Filososfía, antes principio rector [Leitgedanken] de las ciencias naturales, debía construir sus sistemas de acuerdo con el conocimiento de las ciencias naturales, siendo sólo una interpretación poético-filosófica [dicterphilosophische] de la visión de Darwin, la afirmación de Nietzsche que considerba a los humanos como una etapa inferior de la evolución, -como una “cuerda” [Seil] tendida entre el animal y el superhombre [Übermensch].

¿Cuáles son los resultados? ¿Qué se desprende de este conflicto? En primer lugar, poner al mismo nivel los seres humanos y los animales como objetos de la psicología. Hoy, la Psicología no se limita sólo a los seres humanos y se extiende también a los animales. Tal como se documentó en investigaciones anatómicas y zoológicas, se han hecho comparaciones bastante útiles e instructivas entre el alma humana y el alma animal. Incluso se podría hablar de una psicología de las plantas. Los representantes más destacados son TH Fechner en el pasado y actualmente R.H. Francé, Ad. Wagner y el hindú Bosé. De esta forma, la investigación de la piscología moderna abarca a todos losseres vivos. Por todo ello, tiene sentido cuando R. Eisler habla de Bio-Psychik o ciencia del alma de todo aquello que tiene vida [Seelenkunde alles Lebenden]).

De la Bio-Psychik a la Bio-Ética solo hay un paso, aceptar obligaciones morales no sólo hacia los humanos, sino hacia todas las formas de vida. En realidad, la bioética no es un descubrimiento de nuestros tiempos. La figura de San Francisco de Asís (1182-1226), con su gran amor por los animales y su respeto hacia todas las formas de vida, siglos antes del amor de Rousseau por la naturaleza

De la Bio-Psychik a la Bio-Ética solo hay un paso, aceptar obligaciones morales no sólo hacia los humanos, sino hacia todas las formas de vida. En realidad, la bioética no es un descubrimiento de nuestros tiempos. La figura de San Francisco de Asís (1182-1226), con su gran amor por los animales y su respeto hacia todas las formas de vida, siglos antes del amor de Rousseau por la naturaleza. 

Cuando la unidad de la Weltanschaung europea se erosionó al final del periodo Barroco, la vida intelectual europea aceptó por primera vez la influencia de otros mundos de pensamiento [Gedankenwelten] sin prejuicios. Ya en el espíritu comprensivo de Herder -probablemente el más receptivo a las novedades en aquellos tiempos- esperaba de los humanos, de acuerdo con la imagen de una deidad que todo lo engloba, que pudiesen ver en todas y cada una de las criaturas esta divinidad y unidad, de la forma que cada una necesita. 

Este razonamiento nos recuerda la filosofía hindú, recién descubierta en Inglaterra. Fue durante el Romanticismo cuando la India influyó en la vida intelectual europea, incluyendo Alemania, su provincia más importante en aquel tiempo. Las enseñanzas sobre la reencarnación, desarrolladas en la India, influyeron en el razonamiento de las escuelas de filosofía de aquel país, especialmente en la escuela de Sankya. En esta escuela aparece la enseñanza del yoga, que muestra las consecuencias más rigurosas de estos procesos de pensamiento.  El yogui penitente [Jogabüßer] no permite vivir en ninguna circunstancia a costa de sus semejantes; Sobre todo, en ningún caso matará animales y sólo en determinados entornos podrá beneficiarse de comer vegetales. Incluso es necesario llevar un velo en la boca para evitar inspirar pequeños seres vivos; por el mismo motivo, es necesario filtrar el agua para beberla, no se permite bañarse.

La pasión por no hacer daño a ningún ser vivo en el proceso de la autopreservación lleva a lagunos indios penitentes a comer heces de caballo. Cuando en este contexto se cita a Buda, cabe señalar que este líder religioso rechazó el fanatismo de la autolesión de la escuela del yoga. Buda prhibió los alimentos procedentes de los animales, pero permitiría los de origen vegetal. El mismo Buda creía totalmente en la reencarnación del alma, cuestión evidente en la colección de relatos budista, historias atribuidas a Buda y narraciones sobre sus primeros años de vida. Afirma que no sólo ha vivido como hombre, sino que también recuerda sus vidas como elefante, gacela, cangrejo, etc. Se podría decir que estas narraciones expresan el pensamiento que el ser humano está en esencia relacionado con todas las criaturas mejor que Francisco de Asís. 

Esta línea de pensamiento llevó a concepciones similares en la vida intelectual europea, aunque no en una versión tan estricta. El teólogo Schleiermacher (1786-1834) declaró inmoral destruir la vida y la creación [Leben und Gestaltung], en cualquier lugar, si no hay motivo para hacerlo. De la misma forma, el filósofo Krause, contemporáneo de Schleiermacher, pedía respetar a todos los seres vivos y no destruirlos sin motivo. Porque plantas, animales y humanos tienen los mismos derechos, no para lo mismo, pero si para lo que cada uno necesita para conseguir su destino. El filósofo Schopenhauer que afirmaba que el principio fundamental de su ética era el sentimiento de compasión, también aplicada a los animales, se refería abiertamente al mundo intelectual hindú. [Gedankenwelt]. A través de Richard Wagner, intensamente influido por Schopenhauer, amante y amigo de los animales y su protección, estos pensamientos se convirtieron en un valor común. 

En lo que corresponde a los animales, esta norma se ha hecho evidente, al menos por lo que respecta al maltrato innecesario Con las plantas es diferente. Para algunos, parece poco razonable tener deberes morales hacia las plantas. Pero ya Pablo (el Apóstol) guio nuestra compasión hacia los animales y las plantas. Una muestra de ello son las interpretaciones de los sentimientos iluminados [verklärt stimungsvollen] de Richard Wagner en el tercer acto de “Parsifal”. En una devoción piadosa, el ser humano, al menos en viernes santo, evita dañar tallos y flores, y tiene más cuidado cuando anda por los campos. 

Pero también en el pensamiento de la ética de las plantas de un filósofo como Eduard von Hartmann, fallecido en 1906, se encuentran pensamientos similares. En un artículo sobre el lujo de las flores, describe una flor cortada: “Es un organismo herido de muerte, pero sus colores aún no han sufrido dolor, la cabeza aún está, pero separada del tronco. Siempre que observo una rosa en un vaso de agua o en un ramo, no puedo luchar contra el desagradable pensamiento que un ser humano le ha quitado la vida a una flor con el único objetivo de disfrutar visualmente mientras muere, unos ojos con tan poco corazón como para no sentir una muerte antinatural bajo la apariencia de la vida. 

Naturalmente, la mayoría de la gente no es tan sensible como Ed. Von Hartmann. Todos saben que las plantas son seres vivos y que cortar las flores causa daño; pero el pensamiento que la flor pueda sentirlo nos parece extraño. El concepto de un alma vegetal no se ha hecho evidente entre nosotros. Además, sabemos que las flores también mueren y se secan mientras la planta está viva. Por tanto, no se cuestiona cortar las flores, sobre todo cuando se han cultivado con este fin.

Partimos pues, de un punto de vista muy diferente de los fanáticos hindús, que no quieren hacer daño a ningún ser vivo. Además, nuestras regulaciones legales y policiales, que protegen las plantas y las flores en determinadas zonas, (como por ejemplo los Alpes), se basan en supuestos totalmente diferentes. La policía del Estado tiene la intención de proteger la extinción de estas plantas, también para que las puedan disfrutar otras personas en el futuro. Si las plantas son abundantes, el Estado no interviene para protegerlas como un fin en sí mismas. 

Nuestro concepto de la protección de los animales se basa en un fundamento esencialmente diferente del de los hindús. Cuando leemos en la novela "Der heilige Haß" (El odio sagrado), de Richard Voss, que un chico de Rodyia, integrante de una descendencia menospreciada, que ni tan sólo quería matar una serpiente, porque también las serpientes son los/las nuestros hermanos y hermanas”, no aceptamos este razonamiento; de hecho, consideramos que es nuestro deber ahorrar el dolor a los animales, si podemos. Permitimos que nuestros carniceros maten a los animales de granja y que los cazadores maten a sus presas inofensivas, porque queremos comer su carne, ya que algunas personas no pueden prescindir de ella, mientras que en los países tropicales la comida vegetariana está disponible de manera abundante. Nuestra protección de los animales tiene, pues, un aspecto utilitarista, extremo que los hindús descartan, mientras que nosotros nos conformamos con la evitación de sufrimientos innecesarios.

Nuestra autoeducación en este sentido ya ha realizado un progreso considerable, pero debemos ir más allá, de forma que la norma rectora o guía [Richtschnur] para nuestras acciones pueda ser la demanda bio-ética: “¡Respetad cualquier ser vivo como un fin en sí mismo y tratadlo, si es posible, como tal!

Desgraciadamente, las normativas legales contra la prevención o penalización de estas crueldades no son aún lo suficientemente fuertes en todos los países civilizados [Kulturländern]. Pero estamos en el camino del progreso, y la protección de los animales obtiene cada vez más soporte en círculos más amplios, de forma que ningún ser humano decente [anständiger Mensch] aceptará sin críticas que un insensato [Flegel] decapite las flores con un palo cuando da un paseo, o que los niños rompan flores para tirarlas al cabo de unos pocos pasos. Nuestra autoeducación en este sentido ya ha realizado un progreso considerable, pero debemos ir más allá, de forma que la norma rectora o guía [Richtschnur] para nuestras acciones pueda ser la demanda bio-ética: “¡Respetad cualquier ser vivo como un fin en sí mismo y tratadlo, si es posible, como tal! [Achte jedes Lebewesen grundsätzlich als einen Selbstzweck, und behandle es nach Möglichkeit als solchen!]

Bio-Ethik. Eine Umschau über die ethischen Beziehungen des Menschen zu Tier und Pflanze. Kosmos. Handweiser für Naturfreunde 1927, 24(1): 2-4. 

Traducción de Dr. Salvador Ribas Ribas, con fecha de marzo de 2023

 

Para citar este artículo: Ribas Ribas, S.: Bio-Ètica (Bio-Ethik), 1927. Bioètica & Debat, 2023; 28(94): 1-4

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