Formación Sanitaria Especializada e industria farmacéutica
Muchos estudios hechos de nuestro entorno, demuestran que la relación de los profesionales sanitarios con la industria farmacéutica influye en la prescripción de medicamentos. En el caso de profesionales en formación, este es un hecho todavía más importante dado que disponen de menos experiencia y son más vulnerables. En un momento determinado, esta desviación de la prescripción podría influir en una prescripción incorrecta y afectar el empleo seguro de la medicación. Además, en la mayoría de programas formativos no se incluye formación específica en esta materia.
Many studies done outside our environment, show that the relationship of health professionals with the pharmaceutical industry influences the prescription of drugs. In the case of professionals in training, this is an even more important fact given that they have less experience and are more vulnerable. At some point, this deviation from the prescription could influence an incorrect prescription and affect the safe use of the medication. In addition, most training programs do not include specific training in this area.
Jefe de estudis Atención Familiar y Comunitaria. Consorci Sanitari de Terrassa
Jefe de estudios Especialidades Hospitalarias. Consorci Sanitari de Terrassa
Técnico de salud. Unidades Docentes. Consorci Sanitari de Terrassa
Médicos adjuntos de Atención Familiar y Comunitaria. Ex miembros Comité de Ética. Consorci Sanitari de Terrassa
Departamento de Docencia. Consorci Sanitari de Terrassa
Comité de Ética. Consorci Sanitari de Terrassa
INTRODUCCIÓN
En un entorno sanitario en constante progresión como el que nos encontramos, el ejercicio responsable de las profesiones sanitarias requiere de una constante actualización. Pero en la mayoría de países de nuestro entorno el presupuesto que se destina a la formación de sus profesionales es claramente insuficiente.1
Por otro lado, podríamos afirmar que la salud se está convirtiendo en un negocio de éxito, empujado por factores como el envejecimiento de la población y el aumento de enfermedades crónicas, la innovación tecnológica, el deseo de belleza y juventud o el miedo a la muerte y al sufrimiento.2 Este negocio creciente, ha despertado el interés de los mercados que, a pesar de hacer uso de estrategias legales, estas no siempre coinciden con los fines de la medicina.
A falta de una financiación pública suficiente, la formación continuada de los profesionales de la sanidad recae cada vez más en la industria farmacéutica. El contacto entre la industria y los profesionales de la sanidad, empieza ya durante la formación universitaria y se mantiene durante toda la vida profesional en mayor o menor medida
A falta de una financiación pública suficiente, la formación continuada de los profesionales de la sanidad recae cada vez más en la industria farmacéutica. El contacto entre la industria y los profesionales de la sanidad, empieza ya durante la formación universitaria y se mantiene durante toda la vida profesional en mayor o menor medida. A través de actividades formativas diversas, que supuestamente redundan en los conocimientos de los profesionales, el responsable de la financiación decide el contenido de la formación. Esto puede implicar que aspectos con poco interés comercial pero con gran repercusión poblacional como la promoción de la salud, la salud comunitaria o la formación en valores, estén poco financiados y queden delegados a criterio del propio profesional.1 Pero el sesgo en la formación que patrocina la industria no afecta solo al contenido. La atención a patologías o colectivos considerados “minoritarios” puede quedar fuera de las prioridades de la industria, mientras que otras con más “salida” son tratados de forma redundante.
A pesar de que varios estudios han demostrado que la relación de los profesionales con la industria influye en sus prescripciones,3 todavía son muchos los que se creen inmunes a esta influencia.4 Y esta falsa inmunidad más la aceptación o cierta sensación de impotencia hacen que se subestime el problema y su importancia.5
En el caso concreto de los especialistas en formación por el sistema de residencia, la mayoría de sus programas formativos no incluyen la formación específica sobre las estrategias comerciales de la industria farmacéutica o sobre la capacidad de determinados incentivos de afectar a su juicio, a pesar de existir literatura sobre la vulnerabilidad de este colectivo6 y los beneficios de haberse formado en centros con restricciones en las relaciones con la industria.7
Aunque la mayoría de actividades incluidas en los programas formativos de las respectivas especialidades se lleven a cabo en los centros acreditados para la docencia donde se forman, es fácil el contacto a lo largo de toda la residencia entre este colectivo de profesionales y la industria bien sea en el mismo puesto de trabajo o a través de la asistencia a actividades externas a veces organizadas por la propia industria
Aunque la mayoría de actividades incluidas en los programas formativos de las respectivas especialidades se lleven a cabo en los centros acreditados para la docencia donde se forman, es fácil el contacto a lo largo de toda la residencia entre este colectivo de profesionales y la industria bien sea en el mismo puesto de trabajo o a través de la asistencia a actividades externas a veces organizadas por la propia industria. La influencia que pueden ejercer estos contactos sobre la prescripción actual o futura de estos profesionales en formación es desconocida en nuestro entorno.
En esta línea de hechos, y dada la falta de estudios sobre esta posible influencia en nuestro país, desde el departamento de docencia de nuestra institución (Consorcio Sanitario de Terrassa – CST) y en colaboración con el departamento de investigación y el comité de ética, nos propusimos averiguar cuál era el estado de la relación entre la industria farmacéutica y todas las figuras implicadas en la Formación Sanitaria Especializada (residentes, tutores, colaboradores docentes, jefes de estudios y jefes asistenciales).
El Consorcio Sanitario de Terrassa es una organización sanitaria integrada con una larga trayectoria que da asistencia sanitaria en una población de unas 200.000 personas. Entre muchos otros recursos, dispone de un hospital de agudos (Hospital de Terrassa), de 7 Centros de Atención Primaria y de un Centro socio sanitario (Hospital de Sant Llàtzer) distribuidos entre las ciudades de Terrassa, Rubí, Matadepera, Catellbisbal y Sant Quirze (Vallès Occidental). Da cobertura también en la red de salud mental de una parte de Terrassa y Rubí y al programa de atención a la mujer y el de atención a la cronicidad de ambas ciudades y de Catellbisbal.
Cuenta con una experiencia docente de más de 20 años y actualmente están acreditados para la docencia por el sistema de residencia el hospital de agudos, 6 Centro de Atención Primaria (CAPs), el centro sociosanitario, la red de salud mental, la de atención a la mujer y la de atención a la cronicidad, el Servicio de Emergencias Médicas (con base SEM en el propio hospital de agudos) y la unidad de cuidados paliativos. En el momento en que se llevó a cabo el estudio se estaban formando profesionales de 17 especialidades sanitarias, incluyendo Enfermeros Internos Residentes (IIR), Médicos Internos Residentes (MIR) y Psicólogos Internos Residentes (PIR).
El objetivo del presente estudio es describir la relación entre la industria farmacéutica y los profesionales en formación del Consorcio Sanitario de Terrassa.
MATERIAL Y MÉTODOS
Se llevó a cabo un estudio descriptivo tranversal, con encuesta diseñada ad hoc y auto administrada a profesionales relacionados con la Formación Sanitaria Especializada del Consorci Sanitari de Terrassa durante los meses de septiembre y octubre de 2018.
Criterios de inclusión: residentes de medicina, enfermería y psicología, tutores, colaboradores docentes, jefes de estudios, jefes asistenciales y todos los que participan de la formación y/o evaluación de residentes del Consorcio Sanitario de Terrassa.
Planteamiento de análisis y pruebas estadísticas realizadas: medida de frecuencias y prueba de la chi-cuadrado. Nivel de significación estadística considerado del 5%. Paquete estadístico SPSS v25.
A través de la mencionada encuesta, se recogieron datos de la presencia de la industria farmacéutica en los diferentes servicios asistenciales de la institución, de la participación de los encuestados en actividades subvencionadas por la industria (docentes o de investigación) y de la opinión de cómo tendría que ser la relación entre la Formación Sanitaria Especializada y la industria farmacéutica.
No se pidieron datos referentes a la edad, el género o la especialidad que se estaba haciendo dado que, al tratarse de un centro de tamaño mediano, cabía la posibilidad de identificar las personas a través de sus respuestas. Por lo tanto, no se consideró la explotación de datos en función de estas variables.
Entre los servicios asistenciales se incluyeron todas las plantas de hospitalización, de media y de larga estancia, los servicios de urgencias (medicina, traumatología, cirugía general, pediatría, obstetricia y ginecología), las consultas externas hospitalarias, el centro sociosanitario, la red de salud mental, de atención a la mujer, a la cronicidad y de cuidados paliativos y los Centros de Atención Primaria en los que los residentes realizan sus rotaciones. Todos los servicios, los residentes y los tutores o los colaboradores que participan de la formación de los residentes, están identificados en el departamento de docencia y están incluidos en las guías formativas de las diferentes especialidades.
RESULTADOS
Desde el departamento de docencia, se envió la encuesta a 260 profesionales de estos servicios (médicos, enfermeros y psicólogos) obteniéndose finalmente 89 respuestas (representa un índice de respuesta del 34%).
De los que respondieron, 43 eran residentes (48,3%), 21 eran tutores (23,6%) y el resto correspondía a otros profesionales que pueden involucrarse en la Formación Sanitaria Especializada. Del total de residentes, 14 eran de primer año (31,8%), 12 eran de segundo año (27,3%), 10 eran de tercer año (22,7%), 6 eran de cuarto año (13,6%) y 2 eran de quinto año (4,5%).
Un 42,7% (38) de los entrevistados respondieron que, al servicio o en el centro de atención primaria donde estaban asignados, no existían criterios de periodicidad para atender a la industria farmacéutica. Solo 1 (1,1%) respondió que en su servicio no atendían a los visitadores y 26 (29,2%) desconocían la existencia o no de criterios para atender a los visitadores médicos. Este desconocimiento era mayor entre los residentes (47,7%) que entre el resto de profesionales (11,1%), siendo esta diferencia estadísticamente significativa (p=0.002).
En 58 casos (65,2%) el acceso a la industria farmacéutica era libre para todo el mundo.
En el último año, 56 (62,9%) había asistido a alguna actividad docente organizada por la industria farmacéutica, 26 (29,2%) había participado en alguna actividad de investigación y 51 (57,3%) había percibido algún obsequio, sin observarse diferencias estadísticamente significativas entre los residentes y el resto de profesionales.
De los encuestados, 58 (65,9%) opinaba que la relación de los profesionales sanitarios con la industria farmacéutica influía en su prescripción y 64 (71,9%) que se tendría que regular la relación entre los profesionales en formación y la industria farmacéutica. Pero solo 39 (43,8%) creía que la relación con la industria farmacéutica tenía que formar parte de la formación obligatoria que reciben los residentes durante los años de residencia.
Cuando se preguntaba a los tutores si alguna vez habían abordado la relación con la industria farmacéutica con sus residentes, un 30% respondían que no lo habían hecho nunca, un 50% que lo habían hecho alguna vez y un 20% que lo hacía habitualmente. Cuando la misma pregunta se hacía a los residentes, un 41% no había abordado nunca este tema con su tutor, un 38,6% lo había hecho alguna vez, un 11,4% lo hacía habitualmente y un 9% no respondió. No se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre los dos grupos en esta cuestión.
DISCUSIÓN
A diferencia del que encontramos reportado en la literatura, que se centra en los residentes de especialidades médicas, nosotros hicimos extensiva la encuesta a los residentes de especialidades no médicas puesto que queríamos saber cómo creían que tenía que ser la relación con la industria más allá de la profesión. Desgraciadamente no pudimos sacar datos en función de la especialidad del residente por la posibilidad de reconocer los participantes tal y como se ha comentado más arriba. En cambio, creemos que este anonimato facilitó la participación entre los residentes que acabó siendo el colectivo que más respondió.
También incluimos a los jefes asistenciales dado que el Decreto 165/2015, de 21 de julio, de formación sanitaria especializada en Cataluña en su artículo 38 los considera la persona responsable de la organización y asignación de tareas asistenciales y docentes en su ámbito de competencia, a pesar de no asumir personalmente la función tutorial. Pero su participación fue escasa y tampoco permite obtener resultados con suficiente potencia estadística.
A pesar de que el índice de participación fue bajo, finalmente, la mayoría de las respuestas correspondió a residentes y tutores, los principales elementos de la Formación Sanitaria Especializada.
Es posible que esta baja participación obedezca a que la encuesta se envió desde el departamento de docencia con el que residentes y tutores tienen una relación más fluida. Y que el resto de profesionales no tutores o no residentes no se sintieran receptores del mensaje.
El diferente porcentaje de respuesta en función del año de residencia es debido a que, de las 17 especialidades que se forman en nuestro centro, solo 4 (medicina interna, cirugía general y del aparato digestivo, oncología y cirugía ortopédica y traumatología) duran 5 años. Mientras que las especialidades de enfermería (enfermera de atención familiar y comunitaria, comadrona y enfermera de salud mental) duran 2 años. Esto hace que la cantidad de residentes vaya menguando a medida que avanzan las promociones y que se reduzca de forma notable entre el segundo y el tercer año de formación y entre el cuarto y lo quinto.
El acceso libre a los visitadores médicos es la tónica general, posiblemente por la falta de regulación específica o el desconocimiento de su existencia. Este desconocimiento, además, es mayor entre los residentes que entre los profesionales con más experiencia. Esto podría ser debido a que los residentes suelen estar más preocupados al formarse en su propia especialidad que en otros aspectos referentes a la práctica laboral en general. Pensamos que este hecho es el mismo que puede estar pasando en otras instituciones o en otros aspectos referentes a normativa laboral.
En el último año, la mayoría de profesionales manifestaba haber participado en actividades de docencia o investigación organizadas por la industria farmacéutica o haber percibido algún tipo de obsequio (incluido comidas). La participación en actividades docentes podía haber sido como discente o como docente. A pesar de que esta última modalidad era prioritaria entre los residentes, lógicamente a consecuencia de su menor formación.
A pesar de esta participación en actividades promovidas por la industria farmacéutica y la opinión general que la relación con la industria influye en la prescripción, o quizás como consecuencia de ambos hechos, la mayoría echaba de menos una regulación específica al respeto. Pero, curiosamente, no creía necesaria una formación obligatoria
A pesar de esta participación en actividades promovidas por la industria farmacéutica y la opinión general que la relación con la industria influye en la prescripción, o quizás como consecuencia de ambos hechos, la mayoría echaba de menos una regulación específica al respecto. Pero, curiosamente, no creía necesaria una formación obligatoria. Esta respuesta nos sorprendió en la medida que lo estaban planteando a un colectivo eminentemente docente y, por lo tanto, acostumbrado a las metodologías docentes, y cuando en otros países del entorno la formación se está planteando como la mejor medida para frenar el efecto de la industria farmacéutica. Más, considerando la dificultad de limitar el acceso a la publicidad o las estrategias de la industria, siempre dentro de los plazos legales y con muchos más recursos para hacerlas efectivas.
Por otro lado pensamos que, la falta de formación en este aspecto, podría explicar por qué muchos tutores no abordan este tema con sus residentes (o no lo hacen habitualmente) en las entrevistas periódicas tutor-residente y dejan a criterio del propio residente la relación que establece con la industria farmacéutica.
Actualmente no existe ninguna incompatibilidad entre ser tutor o tener responsabilidades docentes y percibir pagos para colaborar con la industria. Tampoco para ser residente y asistir a actividades docentes organizadas directamente por la industria o por la financiación de congresos o cursos independientes
Actualmente no existe ninguna incompatibilidad entre ser tutor o tener responsabilidades docentes y percibir pagos para colaborar con la industria. Tampoco para ser residente y asistir a actividades docentes organizadas directamente por la industria o por la financiación de congresos o cursos independientes. Al contrario, a falta de financiación pública, muchos tutores y residentes confían en la industria farmacéutica por la financiación de su formación. Bien sea asistiendo a actividades directamente organizadas por la industria, o aceptando su patrocinio para asistir a otras actividades independientes. Tanto en una situación como en la otra, se pueden crear conflictos de interés. Y el efecto resultante sobre el tutor y sobre el residente es, como mínimo, incierto.
Como ya hemos dicho al principio, los programas formativos de la mayoría de las especialidades no contemplan la formación en estrategias comerciales de la industria farmacéutica o la capacidad de algunos incentivos de afectar al juicio clínico. Tampoco la formación que se ofrece a los tutores incluye estos aspectos. En última instancia, la decisión del tipo de relación que se establece entre el profesional y la industria la toma el propio profesional en función de sus propios valores y su profesionalismo.
Los resultados de la encuesta en nuestro centro, que no tiene porque ser diferente al que ocurre en otros centros docentes, nos ha hecho pensar en la necesidad de formar a los tutores y a los residentes en estos aspectos. Pero, seguramente, el abordaje tendría que ser multidimensional y la formación no afectar exclusivamente a los departamentos de docencia de las instituciones sanitarias.
La aceptación, casi universal y tácita, que la formación sanitaria en nuestro entorno es inimaginable sin el patrocinio de la industria farmacéutica solo agranda y mantiene el problema. Y es posible que tanto la aceptación del problema, como la ignorancia de sus efectos como los posibles conflictos de interés de los implicados sean los responsables.
Si queremos que la formación de los profesionales de la sanidad del futuro sea de calidad y al servicio de las personas, si queremos, en definitiva, profesionales independientes, necesitamos que las unidades docentes donde se forman sean “Pharma free” siguiendo el ejemplo de algunas unidades docentes de medicina de familia norteamericanas.8 Bajo nuestro punto de vista, esto pasa por regularizar pero también por formar y, evidentemente, por dotar del presupuesto necesario la formación de los profesionales.
Tendríamos que plantearnos cuál son los valores que prevalecen en este binomio industria farmacéutica-formación y qué concepto de salud estamos construyendo
En el libro “Construyendo valores”, Diego Gracia (reconocido bioeticista), nos dice: “...los conceptos de salud y enfermedad los construimos, igual que también construimos la asistencia sanitaria que ofrecemos...y lo hacemos no únicamente con hechos sino también con valores...”. Tendríamos que plantearnos cuál son los valores que prevalecen en este binomio industria farmacéutica-formación y qué concepto de salud estamos construyendo.
CONCLUSIONS OPERATIVES
- A falta de una financiación pública suficiente, la formación continuada de los profesionales de la sanidad recae cada vez más en la industria farmacéutica.
- Varios estudios han demostrado que la relación de los profesionales con la industria influye en sus prescripciones y que los profesionales en formación son especialmente vulnerables.
- Los programas formativos de las diferentes especialidades sanitarias no suelen incluir la formación en estrategias comerciales de la industria farmacéutica. Tampoco la formación que se ofrece a los tutores.
- A pesar de formarse en centros acreditados, el acceso de los profesionales en formación a la industria farmacéutica suele ser mayoritariamente libre por falta de regulación o desconocimiento de su existencia.
- Tener profesionales sanitarios del futuro independientes pide regularizar pero también formar y, evidentemente, dotar del presupuesto necesario para su formación
Bibliografía
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2. Novoa AJ. La formación de médicos independientes y el futuro de la medicina. FMC. 2018; 25(4) 223-5.
3. Brax H, Fadlallah R, Al-Khaled L, Kahale LA, Nas H, El-Jardali F, Akl EA. Association between physicians interaction with pharmaceutical companies and their clinical practices. A systematic review and meta-analysis. PLoS One. 2017; 12(4): e0175493.
4. Rosello C. Los visitadores médicos me visitan, pero no me influyen. AMF. 2006; 2(8): 470-1.
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8. Evans DV, Waters RC, Olsen C, Stephens MB, Brown SR. Residency curricula on physician-pharmaceutical industry interaction: a CERA study. Fam Med. 2016; 48 (1): 44-8.
Para citar este artículo: Griñó Guimerà A i cols. Formación Sanitaria Especializada e industria farmacéutica. Bioètica & debat (28) 94: 1-10.
