Pobres criaturas. El despertar de la dimensión ética
El artículo analiza la película Pobres criaturas (Poor Things), dirigida por Yorgos Lanthimos y basada en la novela homónima de Alasdair Gray, desde una perspectiva bioética y filosófica. La obra plantea el caso de Bella Baxter, una mujer adulta con un cerebro infantil, cuya evolución permite explorar el desarrollo de la autonomía, la vulnerabilidad y la dimensión ética del ser humano. A través de su proceso de maduración —física, cognitiva, social y moral—, la protagonista transita desde la inocencia hacia la comprensión del sufrimiento y la injusticia, adquiriendo conciencia ética y autonomía relacional. La película suscita profundas preguntas sobre los límites del experimento científico, el uso instrumental de las personas, el sentido de la libertad y la capacidad de empatía como fundamento de la moral. En su trasfondo visual y narrativo, la historia se convierte en una metáfora del progreso humano y del despertar moral, recordando que el verdadero crecimiento implica aprender a reconocer y responder al dolor ajeno.
The article analyses the film Poor Things, directed by Yorgos Lanthimos and based on the novel of the same name by Alasdair Gray, from a bioethical and philosophical perspective. The story presents the case of Bella Baxter, an adult woman with an infant’s brain, whose development allows an exploration of autonomy, vulnerability, and the ethical dimension of being human. Through her physical, cognitive, social, and moral growth, the protagonist moves from innocence to an awareness of suffering and injustice, gradually acquiring ethical consciousness and relational autonomy. The film raises profound questions about the limits of scientific experimentation, the instrumental use of human beings, the meaning of freedom, and empathy as the foundation of morality. Visually and narratively, the story becomes a metaphor for human progress and moral awakening, reminding us that genuine growth lies in the ability to recognise and respond to the suffering of others.
Licenciada en Biología por la UB y doctora en Filosofía por la URL. Forma parte del equipo académico del Instituto.
“Ella es Bella. Es un experimento. Su cerebro y su cuerpo no están sincronizados. Pero está progresando a un ritmo acelerado.” Esta frase pronunciada al principio de la película por el brillante y poco ortodoxo científico Dr. Godwin Baxter (Willem Dafoe) ya nos sitúa en la originalidad que cabe esperar de este film. Bella Baxter (Emma Stone) es una joven que ha sido revida y tiene deseo de experimentar y aprender. Ávida de conocer el mundo se escapa con Duncan Wedderburn (Mark Ruffalo), un abogado vividor, en una trepidante aventura a través de diferentes países. En este recorrido, Bella irá madurando progresivamente las diferentes dimensiones de su persona.
Es un largometraje del controvertido director de Canino y Langosta, Yorgos Lanthimos. Se basa en la adaptación homónima de la novela de Alasdair Gray. Acumuló 11 nominaciones a los Oscar y se otorgó el de mejor actriz principal a Emma Stone y también se recibieron otros tres de carácter más técnico. Aunque ha sido una producción que ha suscitado mucha polémica, lo cierto es que plantea muchos temas susceptibles de dar lugar a un apasionante debate bioético.
Uno de los aspectos más destacables del film es poder seguir los descubrimientos progresivos que hace Bella y su desarrollo tal y como lo haría un niño, pero en el cuerpo de una mujer adulta. Por un lado, la madurez biológica, que se manifiesta por ejemplo en la paulatina mejora en la motricidad. Por otra parte, la exploración de los sentidos y del placer en la que se prodiga el film, especialmente en el del gusto y en el sexual. Asimismo, tiene lugar la consolidación del lenguaje desde las primeras palabras y las primeras frases con una sintaxis torpe, hasta la elaboración de discursos bien estructurados. Por lo que respecta a la dimensión social y relacional, la evolución es compleja, no entiende las normas sociales y entra en conflicto con ellas. Esto da lugar a planteamientos serios sobre algunas convenciones de la sociedad. Sin embargo, el film las lleva hasta el extremo dejando traslucir lo que muy probablemente conforma la visión del mundo del director. Pero lo que más asombra es la evolución ética de la protagonista, llegando a tomar decisiones bien fundamentadas y argumentadas.
Pero lo que más impresiona a Bella es descubrir cómo hay personas que viven una pobreza extrema que les lleva a sufrir, enfermar y morir. Este hecho, que contrasta con su acomodada situación, es uno de los puntos de inflexión de la película. No puede aceptarlo
Este “monstruo”, como se le llama en un momento de la narración, se aleja del Frankenstein de Mary Shelley porque a diferencia de él, su desarrollo cognitivo es más que notable. No sólo experimenta el placer de la lectura, sino que disfruta dialogando y debatiendo temas filosóficos con algunos de los personajes con los que se encuentra. Habla de capitalismo, socialismo, humanismo, incluso aflora un dilema filosófico clásico como el de Hobbes sobre la maldad innata de la persona. Pero lo que más impresiona a Bella es descubrir cómo hay personas que viven una pobreza extrema que les lleva a sufrir, enfermar y morir. Este hecho, que contrasta con su acomodada situación, es uno de los puntos de inflexión de la película. No puede aceptarlo. Su mente inocente se encuentra con un mundo hostil y desea entenderlo y cambiarlo.
Cabe destacar también las relaciones que establece con las figuras masculinas. Al inicio, con su creador, al que trata como padre. Al principio el Dr. Baxter quiere alejarla de todo, esconderla. Pero Bella tiene preguntas, tiene curiosidad y quiere conocer el mundo que le rodea, quiere salir. Intenta obtener el apoyo de Max McCandless (Ramy Youssef), ayudante del Dr. Baxter y que está profundamente enamorado de ella. Al no conseguirlo recurrirá al abogado Wedderburn que pretende aprovecharse de ella y que al final caerá a sus pies con un perfil de amor infantil, romántico y posesivo emocionalmente. La enfermedad de su padre la hace volver a casa por el cariño filial que experimenta hacia él. Aparece entonces otra figura masculina Alfie Blessington (Christopher Abbott) del que recibirá un trato violento y sádico que ampliará la visión de Bella sobre la realidad de las relaciones de pareja. Finalmente será Max, que también ha ido madurando la forma de amarla, con quien consolidará una consensuada unión desde el respeto y la libertad mutuas.
¿Se puede considerar que es realmente autónoma ? ¿Es capaz de crear ideas y tener proyectos? ¿Posee intuición moral? ¿Puede decidir sin condicionantes externos? Probablemente podría afirmarse taxativamente que sí. Sin embargo, ¿se puede decir lo mismo respecto a la autonomía relacional?
Se ha enfatizado mucho la libertad de Bella que es capaz de sustraerse de las normas sociales. ¿Se puede considerar que es realmente autónoma?1 ¿Es capaz de crear ideas y tener proyectos? ¿Posee intuición moral? ¿Puede decidir sin condicionantes externos? Probablemente podría afirmarse taxativamente que sí. Sin embargo, ¿se puede decir lo mismo respecto a la autonomía relacional ? En este caso no se habla de tomar decisiones autosuficientes, sino como seres imbricados en una red de relaciones sociales en la que las personas interactúan y se influyen. En el caso de Bella, la autonomía relacional sí se da, pero aparece más tarde en su proceso de desarrollo ético, principalmente cuando se deja afectar por el dolor que experimentan otras personas (los pobres, su padre...).
Es comprensible que el creador de Bella quiera protegerla del mundo exterior por su extrema vulnerabilidad: física, afectiva, cognitiva... Hecho que se constata cuando ésta se expone y aparecen muchos agentes dispuestos a aprovecharse de ella: el abogado, la madam del burdel... Pero su rápida evolución mental hace que pueda superar estas circunstancias y que vaya disminuyendo el grado de vulnerabilidad que le acompaña.
Sin embargo, la película plantea muchos más temas. En cuanto al propio experimento, ¿es justificable éticamente? ¿El avance del conocimiento puede justificar el uso de las personas como medios y no como fines en sí mismas? Hay varias muestras en el film: lo que hace el padre del Dr. Baxter con su hijo, lo que hace éste con la protagonista y con otra persona... Y otros como la necesidad y el límite de los filtros en las comunicaciones sociales, la problemática de la prostitución, el feminismo...
En cuanto al propio experimento, ¿es justificable éticamente?¿El avance del conocimiento puede justificar el uso de las personas como medios y no como fines en sí mismas?
No podemos acabar sin hacer referencia a la belleza de los decorados, de la ambientación, del vestuario... En el juego de colores desde el blanco y negro hasta los colores más vivos a medida que Bella va madurando. En las significativas instantáneas con efecto fisheye lens que nos recuerda la imagen obtenida con un microscopio acorde con el tema del filme: un experimento que nos permite ir más allá. El espectacular trabajo de los actores, con una imponente Emma Stone hace que, en conjunto, resuene con fuerza la pregunta científica y filosófica que planea en esta narración visual: ¿por qué? Quizás sólo podremos acercarnos a la importancia de la respuesta con lo que nos recuerda la protagonista: "El objetivo de todos es progresar, crecer".
Bibliografía:
1. Cf. Rendtorff, J. D. (2020). Principios éticos de la bioética y el bioderecho europeos: Autonomía, dignidas, integridad y vulnerabilidad. Revista Principia Juris, 17(36 ), 55-67.
http://revistas.ustatunja.edu.co/index.php/piuris/article/view/2062/1802
2. Cf. Esquerda Aresté, M., Cambra, F. J., & Bofarull, M. (2023). Autonomía relacional en pediatría. Revista Iberoamericana De Bioética, (22), 1–11. https://doi.org/10.14422/rib.i22.y2023.002
Para citar este artículo: Lajara M. Pobres criaturas. El despertar de la dimensión ética. Bioètica & debat. 2025;29(95): 1-3.
