Retos éticos en Ética Clínica I: La bioética necesita apellidos

Resumen

La bioética emergió en las últimas décadas del siglo XX para abordar los dilemas éticos derivados de los avances científicos y tecnológicos en medicina. A lo largo del tiempo, ha evolucionado para abarcar diversas áreas, como el inicio de la vida, la salud pública, el uso de tecnología, la ética de la investigación y el bienestar animal. La ética clínica y el profesionalismo son fundamentales en la medicina, guiando la relación médico-paciente y las decisiones en la práctica diaria. 

Publicado
30 | 1 | 2025
Montserrat Esquerda Aresté

Doctora en Medicina. Pediatra. Licenciada en Psicología. Máster en Bioética y Derecho. Directora del área de medicina de Blanquerna-URL. 

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Bioètica & debat

La emergencia de la bioética en las últimas décadas del siglo XX respondió a la necesidad de abordar los nuevos dilemas éticos derivados de los avances científicos y tecnológicos en la medicina y las ciencias biológicas. El desarrollo explosivo de la biomedicina, la genética, los trasplantes de órganos o los ensayos clínicos trajo consigo preguntas fundamentales sobre los límites éticos de estas prácticas. Este contexto impulsó la creación de un campo interdisciplinario, la bioética, que integra reflexiones de la filosofía, la medicina, el derecho y las ciencias sociales, y que busca orientar la toma de decisiones responsables, justas y respetuosas con la dignidad humana.

En pocas décadas, la bioética ha evolucionado de forma espectacular, tanto en el desarrollo del corpus académico como en los ámbitos de intervención. El Nuffield Council of Bioethics, ha publicado una infografía sobre “Whats on the horizon” en la Bioética y agrupa en 5 grandes ámbitos con diferentes áreas clave en cada uno de ellos:

1. El inicio de la vida: Este ámbito abarca cuestiones como la reproducción asistida, el diagnóstico genético preimplantacional, la edición genética en embriones, el aborto y la investigación con células madre embrionarias. Se centra en los dilemas éticos que surgen en torno a la concepción, el embarazo, la manipulación genética y el estatus moral del embrión o el feto.

2. La salud y la sociedad: Aquí se incluyen temas como las emergencias de salud pública, la resistencia antimicrobiana, las vacunas, las enfermedades no transmisibles, y las desigualdades en el acceso a la salud. Este ámbito aborda cómo los avances en medicina y salud pública interactúan con cuestiones éticas, de justicia y equidad en la distribución de recursos y en la respuesta a las crisis de salud.

3. Datos y tecnología: Con el auge de la inteligencia artificial, los dispositivos portátiles y la secuenciación del genoma, este ámbito explora los dilemas éticos relacionados con la privacidad, la justicia, el uso de datos y la intervención en la vida humana a través de tecnologías avanzadas, incluyendo la bioingeniería y la robótica aplicada a la atención médica.

4. Animales, alimentos y medio ambiente: Se refiere al uso ético de los animales en la investigación científica, los impactos de la ingeniería genética en la agricultura, y las consecuencias del cambio climático sobre la salud. Este ámbito resalta la interacción entre la salud humana y el bienestar de los ecosistemas y otras especies.

5. Ética de la investigación: En este ámbito se analizan las normas que rigen la investigación médica y científica, los derechos de los participantes en ensayos clínicos, la equidad en el desarrollo de medicamentos, y los retos éticos que surgen en áreas de investigación controvertidas como la manipulación genética, el uso de tejidos fetales, y los ensayos clínicos en personas vulnerables, como las mujeres embarazadas.

Estos ámbitos abordan una amplia gama de dilemas éticos que emergen a medida que la ciencia y la tecnología avanzan, pero revisando esta completa infografía me costaba pensar dónde y cómo ubicar la ética clínica o el profesionalismo, o incluso me planteaba si éstos pertenecen al ámbito de la bioética o no. 

La ética clínica y el profesionalismo son dos pilares fundamentales en la práctica médica y de otras profesiones sanitarias, que guían tanto las decisiones éticas y morales, como los comportamientos esperados de los profesionales de la salud

La ética clínica y el profesionalismo son dos pilares fundamentales en la práctica médica y de otras profesiones sanitarias, que guían tanto las decisiones éticas y morales, como los comportamientos esperados de los profesionales de la salud. La ética médica, que precedió a la bioética, se centraba en los principios y normas que orientaban la práctica de la medicina y la relación entre médicos y pacientes. Tradicionalmente, se basaba en el Juramento Hipocrático, que establecía la responsabilidad del médico de actuar siempre en beneficio del paciente y evitar causar daño. Sin embargo, a medida que los derechos humanos y la autonomía individual ganaron prominencia en el siglo XX, particularmente en las décadas de 1960 y 1970, el enfoque se desplazó hacia un modelo en el que los pacientes adquirieron un papel más activo en la toma de decisiones sobre su salud. Con el desarrollo de la bioética, se fortalecieron principios como el consentimiento informado y la equidad, fomentando una mayor colaboración entre profesionales de la salud y pacientes. 

El riesgo de que la bioética se olvide de la ética clínica y del profesionalismo reside en la posibilidad de que se desvincule de las realidades prácticas de la medicina y pierda su conexión con el compromiso del profesional de la salud hacia el bienestar del paciente. Una bioética excesivamente centrada en debates filosóficos puede olvidarse de los problemas cotidianos que enfrentan los profesionales de la salud en la práctica médica, como la toma de decisiones en situaciones de incertidumbre o el manejo de las emociones y las expectativas del paciente. El olvido del profesionalismo también podría derivar en un enfoque tecnocrático, donde los médicos y profesionales sanitarios actúan más como ejecutores de decisiones impersonales que como cuidadores comprometidos. Asimismo, podría promover una deshumanización en el trato, al relegar la empatía, el juicio clínico y el sentido de deber del médico a un segundo plano frente a principios éticos más distantes.

Una bioética excesivamente centrada en debates filosóficos puede olvidarse de los problemas cotidianos que enfrentan los profesionales de la salud en la práctica médica, como la toma de decisiones en situaciones de incertidumbre o el manejo de las emociones y las expectativas del paciente

Sin embargo, sigue existiendo la necesidad de un debate y reflexión actualizada sobre el rol de los profesionales y sus responsabilidades, obligaciones, competencias o comportamientos esperados.  La fundamentación de este ámbito no puede ser solo la deontológica o principialista, sino que debe complementarse con otras fundamentaciones éticas imprescindibles como la ética de las virtudes o la ética del cuidado. Señala Pellegrino, que los principios éticos solo pueden ser sostenidos por los valores de los profesionales: “Las virtudes son condiciones de posibilidad para la implementación de los principios y reglas. Sin que un profesional sea una persona con valores, ninguna regla, por muy exigente que sea, modificará su comportamiento.” 

Cómo se conjugan las diferentes fundamentaciones éticas es fundamental para crear un marco integral que aborde tanto las normas como los valores que guían la práctica clínica. 

La ética clínica se enfoca en los principios que deben regir la relación entre médicos y pacientes, y busca equilibrar el respeto por la autonomía del paciente con la responsabilidad del médico de ofrecer el mejor cuidado posible, centrándose en las decisiones que se toman dentro del entorno clínico. Por otro lado, el profesionalismo abarca el conjunto de actitudes, valores y conductas que se esperan de los profesionales, especialmente en la medicina. Incluye la integridad, el respeto, la honestidad y el compromiso con la excelencia, tanto en el trato con los pacientes como con los colegas y la comunidad. Ambos conceptos están profundamente interrelacionados, ya que la ética clínica proporciona el marco moral para la toma de decisiones, mientras que el profesionalismo define las expectativas de conducta que garantizan una atención sanitaria de calidad y humana.

Hace un tiempo, al finalizar la asignatura de Bioética, preguntaba a los alumnos de 6º de medicina qué opinaban sobre esta disciplina. Uno de ellos expresó: “No creo que la bioética sea solo una asignatura o un conjunto de contenidos; creo que es una forma de entender y practicar la medicina. Esta perspectiva te ayuda a desarrollar actitudes, revisar comportamientos y enfrentar miedos”. Otro alumno comentó: “Cuando comencé la carrera, uno de los primeros días de clase, me hablaron de la medicina basada en la evidencia; y ahora, al finalizar, me hablan de la medicina basada en principios y valores” (de hecho, la evidencia es un valor, entre otros valores). 

Estos testimonios reflejan cómo la ética clínica trasciende el ámbito académico y se convierte en una herramienta fundamental para la formación integral del médico. En lugar de ser simplemente un tema que se estudia, la bioética se presenta como un marco que guía la práctica médica hacia un enfoque más humano y ético, en el que los principios y valores juegan un papel crucial en la toma de decisiones, que influye no solo en la manera en que los futuros médicos abordan los conflictos clínicos, sino que también fomenta una visión más amplia y reflexiva de la medicina como un arte que integra la ciencia con la ética y la compasión.

La mirada de la ética clínica es muy cercana a la praxis profesional y debe ser una forma de entender y practicar la medicina. Como comenta Peter Ubel: “Cuando los médicos gobernaban, desde arriba  en sus pedestales paternalistas, no se preocuparon por si sus pacientes entendían su situación médica. Bajados de este pedestal, los médicos ya no saben dónde situarse. Están intentando un equilibrio entre dar demasiada información a los pacientes o muy poca, entre decirles a los pacientes qué hacer y dejarlos a su elección… Desafortunadamente, la revolución se ha desarrollado a un ritmo que excede las habilidades del médico y del paciente para mantenerse al día. En el mundo de la medicina postpaternalista, una buena decisión dependerá menos de resolver dilemas morales, que de conseguir lograr que los médicos y los pacientes conversen entre sí, haciendo un esfuerzo para tener una mejor idea de lo que la persona que está en el otro lado del estetoscopio está pensando y sintiendo”

Ubel continua: “Se nos ha enseñado a los profesionales sanitarios bioética,  “Se nos ha enseñado bioética a los profesionales sanitarios, sobre qué debemos hacer (informar al paciente, involucrarlo en la toma de decisiones, ser justos…) pero no se nos ha entrenado en cómo hacerlo. Los profesionales nos encontramos a menudo  “lost in traslation””. La ética clínica debe ocuparse no solo del QUÉ sino también es fundamental que se ocupe del CÓMO

Estamos quizás en un momento en el que la bioética, debido a la amplitud de su misión, necesita apellidos diferenciados, y uno de ellos es precisamente éste,  la ética clínica. Una ética clínica que se enfoque en la realidad de decisiones prácticas y cotidianas que surgen en la relación profesional-paciente, en los equipos e instituciones sanitarias, profundamente arraigada en la práctica clínica y sus necesidades

Es verdad que la bioética abarca un espectro más amplio de cuestiones, incluyendo no solo dilemas clínicos, sino también problemas de justicia social, políticas públicas, investigación científica y avances tecnológicos que trascienden el ámbito clínico directo. La bioética se ocupa de preguntas más filosóficas y estructurales, como la equidad en el acceso a los recursos de salud, las implicaciones éticas de las tecnologías emergentes, o el impacto social de las decisiones médicas, pero debe seguir acompañando y desarrollando un corpus teórico y práctico que sirva de marco a la ética clínica. 

Estamos quizás en un momento en el que la bioética, debido a la amplitud de su misión, necesita apellidos diferenciados, y uno de ellos es precisamente éste,  la ética clínica. Una ética clínica que se enfoque en la realidad de decisiones prácticas y cotidianas que surgen en la relación profesional-paciente, en los equipos e instituciones sanitarias, profundamente arraigada en la práctica clínica y sus necesidades. Es una ética que se basa en situaciones concretas y en la atención directa al paciente, considerando no solo los aspectos técnicos de la atención médica, sino que también enfatiza la importancia de las relaciones interpersonales y la comunicación efectiva entre los profesionales y los pacientes. Al integrar el conocimiento científico con una sensibilidad ética, la ética clínica busca garantizar que el bienestar del paciente sea la prioridad, promoviendo así un entorno de atención sanitaria más humano y respetuoso. 

Bibliografía:

1.    Nuffield Council of Bioethics. Whats on the horizon (20 octubre 2024).. https://www.nuffieldbioethics.org/what-we-do/horizon-scanning
2.    Pellegrino E, Thomasma DC. Virtues in Medical Practice. Oxford University Press, 1993.
3.    Ubel P. Critical Decisions: How You and Your Doctor Can Make the Right Medical Choices Together. Harperone, 2012.